Fecha 127: Guerrero de 100 Batallas, por el Dr Gentile.
En esta fecha especial, queremos saludar a ese defensor con vocación de artista.
A ese zaguero con alma de bandoneón. A ese gorila que cambió las bananas por el gol.
Un verdadero GUERRERO, que hoy cumple 100 juegos en el Fútbol Barrial.
Porque ustedes dirán, “bueno, con el tiempo yo también voy a llegar”. Si, pero cuando vos vayas 100, el Tata va a ir 184, chabón. Qué te pensás? Capaz ni te seguimos llamando, muerto! Te pensás que es fácil llegar a 100? Sólo 3 llegaron, eh?
Flaco, mientras vos jugabas, el Tata organizaba los partidos aunque no podía venir, gil. Eso vale por 100 partidos más. El Tata armó esto, y cuando él, Fede y Martins dejen de venir, esto no se juega más, hijos de puta. Asique mejor que cuando este por empezar el partido aplaudan porque sino me descuelgo de la tribuna del Cach Nou y los fajo uno x uno. Ah, si? Mal educado! A un mayor se le respeta… Vengan putos, vengan, van a ver.. No, no, peguen de a uno, putos! No! Basta! Inadaptados! Bárbaros!
Qué viva el fútbol!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Equipo A: Martins, Ceri, Dieguito, Chizi, Santi.
Una defensa liviana, de vocación ofensiva, y una delantera debutante.
Podrá Santi jugar de Fede?
Equipo B: Chingal, Tata, Castro, Cláusen, Cachito.
Una defensa durísima, casi impenetrable, y arriba, un Cachito que viene siendo figura incluso en las derrotas.
Tanto en las gradas como en el campo de juego, se vive un clima de efervescencia. Y no es para menos: primero un periodista agredió a hinchas, jugadores y Comisión Directiva. Fue golpeado y yo, para preservar su identidad, adjunto su crónica y la firmo, sin haberla leído previamente, haciéndome cargo de sus palabras porque se que era un hombre de bien. Porque las voces, aunque sean disidentes, no deben ser calladas. Porque total este señor ha muerto y a nadie le importa que le haya afanado el grabadorcito mientras le daban en el suelo.
Pero también porque hoy es el partido número 100 del Tata en el Fútbol Barrial.
Este cronista se emociona al hablar del Tata pues lo ha visto gastar zapatillas en Azcuénaga y Entre Ríos, aprendiendo a jugar al fútbol con chicos 3 o 4 años mayores que el. Porque juntos hemos recorrido los estadios. Porque ha sido el hincha número dos (lo siento Tata, aunque te quiero no puedo faltar a la verdad, el número uno era Pochi, el viejo de la China) del glorioso Busani, cuya valla supe defender en mis años mozos.
Porque es el condimento picante de los jueves. Porque a pesar de ser un duro defensor, no deja de pensar nunca en el arco de enfrente. Porque si bien te puede levantar por los aires de una murra, también te puede humillar con un caño.
Porque es sinónimo de gol.
Víctor Hugo Morales usa su nombre cada vez que un delantero enfrenta el reto máximo: vencer al arquero e inflar la red.
Este cronista estaba presente el día que, como es tradición en el fútbol infantil, eligió un jugador para imitar y, queriendo elegir al Beto Alonso, dijo el Tata Brown, sin saber que ese pequeño, infantil, gracioso error, lo marcaría de por vida.
A la distancia hay que destacar lo acertado de la elección: el defensor que con el brazo roto mete un gol en la final de un Mundial, y besa la pelota de rodillas.
Salud, Tata.
Y el aplauso, como quería mi difunto colega, no se hizo esperar.
Hinchas, dirigentes y jugadores (propios y rivales, cabe destacarlo) se unieron para rendirle su merecido homenaje.
Pitido inicial.
La pelota se presta de un lado a otro sin tener un destino preciso. El equipo A es más liviano y maneja el ancho del campo de juego, pero arriba, Chizi y Santi no se encuentran. El Equipo B, pierde mucho las marcas, Cláusen, acostumbrado a la linea defensiva, no se haya en el medio y pierde en la marca y no pesa en ataque. Cachito solo no puede.
Lo que en la previa parecía que iba a ser la falencia del Equipo A, en la cancha lo fue del Equipo B. Castro y Tata iban al frente, dejando la cancha libre para las contras de Chizi. Cachito y Cláusen no se ponían de acuerdo para presionar la salida y el Equipo A se venía con todo: Dieguito fue una tromba por izquierda y Ceri avanzaba por derecha. Tata y Castro no podían tomar a los 3 o 4 atacantes que se venían con pelota dominada. Pero el Equipo A estaba desconectado en ataque. Un Santi indeciso demoraba la definición. Dieguito no pudo llevar a la red las ocasiones que tuvo. Chizi fue el John Stockton que nunca encontró su Carl Malone.
El Equipo B empezó a construir a partir de los errores del Equipo A. Los goles se demoraban y no iban a ser moneda corriente en el partido. Tata quería rubricar su noche especial con un gol y se apuraba. Cachito buscaba en la individual, pues nunca pudo encontrar un socio en Cláusen. Castro era empuje, pero sin claridad (se notó la falta de fútbol). Cláusen se reía.
Los arqueros, entrado el partido, no habían tenido intervenciones importantes.
Pero los goles empezaron a llegar de la mano del mejor juego colectivo del Equipo A. El Equipo B, como todo el partido, la tuvo que luchar siempre desde atrás.
Para el recuerdo una pared entre Cachito y el Tata que terminó con Cachito definiendo de cabeza.
Con el pasar de los minutos, el Equipo B se fue afianzando con una línea de 3 de defensores. La única forma en que pudo contrarrestar la movilidad del Equipo A fue agrupando gente atrás. No marcó bien, pero el Equipo A estaba impreciso y eso terminó inclinando la balanza.
Llevaba 2 de ventaja el Equipo A cuando ocurrió la jugada que cambió el partido:
Otra vez Chizi desbaratando la defensa del Equipo B, deja a Dieguito mano a mano con Chingal. Tapa Chingal y el rebote le cae a Santi, que, pisando el área y de frente al arco, la tira afuera. Hubiera sido la diferencia de 3 y el final del partido.
En la jugada siguiente, Cachito descontó.
Y todo fue posible para un Equipo B que quería ganar por el Tata.
Y empató.
Y pasó al frente.
Y ganó por uno, nomás: la mínima diferencia.
En un partido bien jugado, pero con poca efectividad de las dos partes, el Guerrero pudo festejar el día de su partido número 100.
Salud Tata!
Qué sean 1000 más!
Estadio: Cach Nou.
Público: 100 personas.
Perla Negra: A Tata, que lo reputeó a Santi por jugar con los brazos arriba.
Perla Blanca: el pase/centro que el Tata le tiró a Cachito para que convierta de cabeza.
Premio Te Dieron Dos Botines Izquierdos: a Tata. Cuando estaba a punto de gritar su primer gol del partido, la tiró afuera de frente al arco, con un Martins ya vencido.
Premio Fútbol Barrial: a Tata, por haber cumplido 100 partidos.
Nota: iba a hacer un encabezado tipo Olé pero no era muy épico.
Lo pongo por las dudas, a ver si me llaman de nuevo para escribir en el Grupo Clarín:
“Un Guerrero de 100 BaTatas”
Soy un groso.