Fecha 122: la vuelta de un Titán ( por el Dr. Gentile )

Los regresos en el fútbol son siempre un condimento extra.
Nadie olvidará el regreso de Ramón Díaz a River, en el Monumental, contra Rosario Central, River perdiedo 1 a 0 y Ramón erra un penal, pero el fútbol siempre da revancha y River terminó ganando 2 a 1, con 2 goles de Ramón.
O los inolvidables regresos de Palermo, incluyendo uno para decorar el resultado dejando a River afuera de la Copa, en uno de los Clásicos más recordados de todos los tiempos.
Anoche regresó Chizi.
Así, sin más.
Y se notó.



Equipo A

Martins, Dieguito, Tata, Chizi, Fede.
Un equipo con mayor juego a priori, pero con 2 incógnitas: podrá Dieguito hacer pie frente a la fuerza de Santi y la habilidad de Cachito? En qué condiciones vuelve Chizi?

Equipo B

Chingal, Néstor Rolando, Ceri, Cachito, Santi.
Un equipo duro abajo y duro arriba, pero con menor volúmen de juego. Depende mucho de la inspiración de Cachito.

Con la promesa de un partido durísimo, empezó a rodar la pelota en el Cach Nou. Y la promesa se cumplió a rajatabla, con poco espacio para jugar, pero con mucha precisión fueron los primeros minutos de juego. Así abrió el marcador el Equipo B, una seguidilla de toques una definicón cruzada de Cachito, el empate del Equipo A en una contra perfectamente sincronizada, una fórmula que, veremos, se repetirá a lo largo del partido.
El primer tramo del partido transcurrió, podría decirse, con normalidad, el Equipo B siempre arriba, pero sin sacar ventajas.
Hasta el minuto 20. Ese fue el primer punto de inflexion del partido.
Una seguidilla de goles del Equipo B dejó el partido en una extraña diferencia. Digo extraña porque, en esos minutos, el Equipo A desapareció del terreno de juego.
Cachito gambeteaba cualquier cosa que tuviera enfrente, Ceri y Cláusen abrían la cancha y Santi fue todo entrega y también gol. Pero ojo, porque asi también, Chingal venía pintando para figura.
Durante 7 u 8 minutos, el Equipo B hizo lo que quiso.
Tanto así, que el partido se relajó, y se mantuvo en ese estado hasta el minuto 45, con el Equipo A descontando de a poco, pero siempre con la sensación de que el partido estaba terminado. Pero el partido no termina hasta que termina.
El Equipo B se relajó, perdió muchas contras, desatendió las macas, regaló goles.
El Equipo A fue todo sacrificio. Un Chizi que hacía llegar la pelota hasta la zona, Fede haciendo corer a toda la defensa. Tata entrando siempre por el medio con pelota dominanda. Así, a 15 del final, el Equipo A se puso a tiro del empate.
Y llegó otra ráfaga del Equipo B.
Buenos toques, goles, errores defensivos, todo se mezcló para que el Equipo B volviera a sacar 4 de ventaja. Estos si parecían definitivos.
Pero el Equipo B no pudo con su genio. Y volvió a hacer todo lo possible para que el Equipo A no bajara los brazos.
Porque el Equipo B tuvo todo para rematar el partido.
Pero no lo supo aprovechar.
El Equipo A, entonces, fue todo corazón. Y ahí está, por fin, su gran mérito. Nunca se rindió. Porque veía que jugaba major, veía que el Equipo B fallaba (en los últimos 10 minutos, el Equipo B solo metió un gol). Porque Fede fue el Primer Defensor. Luchando cada pelota como si fuera la última y forzando errores que terminaron adentro del arco de un indolente Equipo B, que se confío en la diferencia.
Y siguió errando goles que se volvían contras.
Y siguió regalando pelotas en la mitad de la cancha.
Y siguió dejando libre a los delanteros.
Y así llegó el ultimo gol del partido, con un Fede solitario, sin marca, entrando apenas a la zona de gol y cruzando el remate al gol. Y a la polémica.
El equipo A festejaba la Victoria.
El Equipo B estaba cabizbajo porque le empataron en el ultimo minuto.
Algunos, de ambos equipos, creen que en los momentos de reláx del partido, se perdieron uno o más goles del Equipo B.

Pero todos sabemos que en el fútbol, hay empates que son derrotas, victorias que ya no sirven, derrotas que dignifican, empates que son victorias.

Dejamos de lado, por esta vez, lo anecdótico del marcador y quedemonos con las sensaciones.
Alegría en el Equipo A, tristeza en el Equipo B.
La certeza de de que se jugó un partidazo.
¿Qué otra cosa es el fútbol?
Alegría para unos, tristezas para otros.
Pero no se preocupen, el fútbol siempre da revancha.


Premio Rá-fa-ga: a Fede, que venía con el arco corrido unos centímetros, pero a 5 del final metió 4 goles decisivos.

Premio Relax: a Chingal: bajá un cambio para sacar. Varios goles llegaron por pelotas que el arquero entregó comprometidas.

Premio Murallón: a Chingal. Después de una gran jugada colectiva, Tata la juega al punto penal, Fede, de frente al arco, define arriba, buscando el ángulo derecho de Chingal, que evita el gol con una estirada imponente.

Premio Nobleza Picardo: a Santi. Intentó birlar varios laterales. A veces lo logró, a veces no. Fair Play.