Recital en La Cibeles



Madrid, domingo 4 de mayo.

Son las 22:30 y luego de seguir vía Internet la jornada del fútbol argentino me dispongo a disfrutar de la cena en la quietud de mi hogar. Mientras espero el comienzo de mi programa favorito aprovecho para seguir los flashes del final del partido “Osasuna – Real Madrid”. Con la victoria del Villarreal frente al Getafe por 2 – 0 sólo la victoria puede dar la liga al equipo Merengue.
Minuto 80, Heinze comete penal, el Osasuna no falla y 1 -0. Condimento la pasta tranquilo, convencido que la liga se definirá el miércoles frente al Barsa.
Minuto 87, Robben empata de cabeza… ¿?...
Minuto 89, Higuaín da vuelta el partido, y echa por tierra mis planes de acostarme temprano.




Cansado pero aún así dispuesto, consciente de la envergadura del evento, a la 1 de la mañana parto a pie hacia el destino obligado: La Cibeles. Para acceder al mítico lugar decido tomar por las Puertas de Alcalá, marco más que imponente para tamaño suceso. Mis expectativas son grandes, el partido se definió en los 3 minutos finales y el Real Madrid celebraba así el bicampeonato y su liga número 31, la fiesta debía estar a la altura tamaño logro. Y no pudo ser mejor.
Dice la frase que las personas nunca deben perder su capacidad de sorpresa, y en la madrugada del lunes comprobé que la mía está intacta. Al llegar quedé anonadado, el montaje era impresionante: estructuras por doquier (reflectores, televisión, escenario), doble vallado de contención con la leyenda “Campeones 31” y sobre todo mucho show a través de los altoparlantes. Todo asimilaba más a la organización de un recital que a la de un festejo de campeonato, incluso la mente me jugó una mala pasada y llegué a preguntar a un par de aficionados cual era el grupo soporte (alguno me contestó que el Barsa). Del grupo principal no había dudas: esa noche tocaban Raúl y sus merengues y como primeras guitarras Robben e Higuaín.


Un fanatico de Boca saluda a otro de los mejores clubes del mundo.


Mientras esperaba la llegada del bus, por los altoparlantes se animaba una y otra vez a la afición: por momentos se pasaba sólo música, en los más el encargado de la animación anunciaba el pronto arribo y arengaba a la muchedumbre a cantar canciones como el Alirón (NdeR) “campeoooones campeoooones oé oé oé” y “así así así, así gana el Madrid” e incluso se llegó a pedir una ola en honor a los vencedores. Si bien la espera fue larga en ningún momento fue tediosa, fruto de la animación y la música, hasta que cerca de las 3 de la madrugada apareció por el Paseo de la Castellana el bus de los campeones!!!.
Difícil describir la explosión de voces, cantos, gritos, el mar de flashes, los papelitos lanzados desde el escenario, el escudo del Madrid danzando sobre el edificio del Banco de España, la multitud toda estirándose, tratando de alcanzar con sus manos a los jugadores, La Cibeles, el cielo. El bus dio una vuelta a la mítica fuente, se detuvo para que descendieran los campeones y una vez sobre la pasarela, explotaron los cantos de su gente, sin arengas de altoparlante, sólo las del corazón, entre las cuales destacó el “Etoó, Cagón, saluda al Campeón”.
Para cerrar la fiesta Raúl, el capitán del equipo Merengue, cumplió con el rito de coronar a la diosa Cibeles con una bufanda y una bandera del Real Madrid, mientras toda la plaza cantaba “Raúl selección, Raúl selección”. Luego de eso sólo quedó tiempo para festejar un rato más con el equipo y emprender la retirada. Algunos a sus casas, otros a seguir cantando.





En lo referente al fútbol no hay mucho que decir. Desde mi llegada a Mallorca, debo decir que el nivel de la Liga Española está en un punto muy bajo. Ya el año pasado ambos grandes, Barsa y Real, no brindaron un juego excelente, pero al menos pelearon palmo a palmo hasta el final. En esta Liga no sólo el nivel de ambos ha bajado, sino que además ni siquiera a quedado el aliciente de la pelea hasta el último partido. No tiene sentido engañarse, el Real Madrid durante esta segunda vuelta no ha jugado bien. Sin un once titular, sin siquiera mantener un esquema, ha sido aburrido partido tras partido. Yo he seguido varios partidos y hasta hace 15 días su afición opinaba que eran un asco y Schuster persona no querida. Pero la realidad nos muestra también un Barcelona aún peor, sin peso ofensivo y con una defensa floja, con una falta de contundencia increíble y que siempre regala puntos. Y del resto de los equipos ni hablar. Sólo el Getafe este año, con su avance en la UEFA y la mítica semifinal frente al Munich (gracias por nada Pato) hizo vibrar a quién escribe y al numeroso grupo de españoles que semana a semana ven los partidos en el bar amigo.
La realidad es que este equipo será recordado por su gente, pero no quedará en la historia del saber popular, lo cual tampoco quita méritos a su logro. Si en el país de los ciegos el tuerto es rey, y encima ese rey tiene la chapa del Real Madrid, entonces que el resto se preocupe de ir al oftalmólogo. Hala Madrid!!!



Para cerrar quisiera expresar una opinión en madrileño:
“GAMBERROS. ¿TENÍAN QUE DAR EL ALIRON FUERA DE CASA?, GUARROS, JO PUTAS, A LAS 3 LLEGARON A LA CIBELES. ¿NO SE LEVANTAN A LAS 8 PA CURRAR CERDOS?. PANDA DE MAMONES, GILIPOLLAS!!!”.




NdeR: En el siglo XIX, la explotación de la minería en algunas regiones españolas estuvo a cargo de capitales ingleses. El pago a los obreros se relacionaba directamente con la calidad de la mezcla extraída. De esta forma, si lo conseguido era acero 100% el obrero cobraba doble remuneración. Así, el día de pago, si esto se daba se colgaba un cartel que decía “All Iron” (todo acero) y entonces todos los obreros festejaban al grito de “Alirón, Alirón”.